Historia
La ciudad de La Serena nace producto de la necesidad de los conquistadores españoles, tras la exitosa fundación de Santiago en 1541, de establecer un puente de contacto permanente con el entonces poderoso Virreinato del Perú, donde los soldados pudieran hacer una pausa en el viaje para abastecerse de alimentos, comer y descansar. Es así como el 4 de septiembre de 1544 el Capitán don Juan Bohón rebautiza estas tierras con el nombre de Villanueva de La Serena.
Poco tiempo de vida tendría este primer proyecto. Cinco años después y producto de una sublevación de los indígenas, el pueblo fue arrasado, incendiado y la mayoría de sus habitantes muertos. Ante esas malas noticias, Pedro de Valdivia, el 26 de agosto de 1549, instruye al Capitán Francisco de Aguirre a refundar el destruido asentamiento bajo el nombre de San Bartolomé de La Serena, en el mismo lugar donde hoy se muestra orgullosa su Plaza de Armas, para recibir finalmente, el 4 de mayo de 1552 la cédula real que le otorgó el título formal de ciudad.
Una característica de La Serena es que durante décadas pareció los continuos ataques de piratas y corsarios, repitiéndose nombres como los del famoso Francis Drake, Bartolomé Sharp o Edward Davis, quienes asaltaban y quemaban todo a su paso, obligando a los serenenses a huir hacia el valle y fortificar la ciudad.
En una época más reciente, La Serena comienza a surgir económicamente gracias al auge minero de principios del siglo XX, lo que atrae a la zona a capitales extranjeros y expertos de todo el mundo, especialmente británicos, originando un desarrollo urbano nunca visto antes en su historia. Entre 1948 y 1952, además, se desarrolla el llamado “Plan Serena”, proyecto del entonces presidente serenense Gabriel González Videla, y probablemente uno de los hitos más importantes en la historia de esta ciudad. Se realiza una renovación urbanística total y un plan de inversiones que estas tierras jamás habían conocido, y que le otorga un sello arquitectónico distinguible y único en el país: La Serena Colonial.
Hoy La Serena completa este diseño único con servicios turísticos de primer nivel y una gran variedad de atractivos culturales y naturales, museos, playas limpias, aire puro, clima ideal para el descanso, parques y la conveniente cercanía con el mítico Valle del Elqui o la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt. Perfecto para encontrar la tranquilidad que todos buscan.




